Olga Barrios perdió la alcaldía en San Felipe, pero no la popularidad

Electa tres veces y una cuarta en los comicios pasados, pero una condena judicial en su contra le impidió tomar posesión en ese municipio de Retalhuleu.

Ella es Olga Barrios, 60 años. Ganó su cuarta elección no consecutiva, pero una condena por peculado le impidió asumir. Foto: José Pablo del Águila.

 

Por José Pablo del Águila

 

El portón rojo en casa de Olga Barrios se mantuvo cerrado ese miércoles. No por ello la gente dejó de llegar. Tocaron y entraron por la puerta chica para visitarla en busca de su auxilio. Barrios es la única alcaldesa que ha tenido San Felipe, Retalhuleu, desde la era democrática.

La primera vez que ganó fue con el Movimiento de Acción Solidaria (MAS), en 1993 durante el gobierno de Jorge Serrano Elías. Luego pasó por el Partido de Avanzada Nacional (PAN) 1996-2000; y Libertad Democrática Renovada, 2004-2008.

En las elecciones 2019 volvió a intentarlo con la agrupación Valor y ganó, pero la junta electoral departamental del Tribunal Supremo Electoral (TSE) no le permitió tomar posesión. El argumento: en 2014 fue condenada por peculado y concluyó su pena el 18 de julio de 2017.

Pero ella insiste en que sus rivales políticos influyeron en la departamental del TSE para impedirle participar porque le temían, dice. Prefiere remitirse a los logros durante sus gestione: presume la puesta en marcha del Hospital Hilario Galindo, la construcción de centros de salud, del parque central y de escuelas “donde antes no había”, dice.

San Felipe es un municipio de calles asfaltadas en el casco urbano, donde “Doña Olga” recibe y escucha a personas con penurias. “En la municipalidad (a dos cuadras del portón rojo) casi no ayudan a las personas. Ella (Barrios), aunque no esté en la alcaldía, tiene un corazón noble y puro”, dice Edwin Vicente. Desde temprano entró por la puerta chica del portón rojo para pedirle 20 uniformes de fútbol para jóvenes del cantón Francisco Vela. “Para que no se pierdan, no fumen y no tomen”, dice.

 

Esa mañana de miércoles el portón rojo permaneció cerrado, pero quien tocara entraba a pedir ayuda a Olga Barrios. Foto: Ojoconmipisto.

 

La escena deja al descubierto el cacicazgo que ejerce esta mujer de 60 años. Cuando las instituciones del Estado a cargo de socorrer a las personas no asumen su responsabilidad, o cuando los programas sociales fallan, es normal que los vecinos acudan a un liderazgo que les satisfaga de manera inmediata sus necesidades. “Estas personas (líderes locales) llenan un vacío que no cumplen las entidades estatales u organizaciones sociales”, dice Rony Linares, especialista en asuntos municipales.

La exalcaldesa lo confirma: “En la municipalidad, lamentablemente, no están atendiendo (a los vecinos). Entonces llegan a buscarme a mí, porque aunque no estoy en la municipalidad sienten que yo todavía puedo apoyarles. Y gracias a Dios, se van satisfechos”.

Celia Luna, politóloga de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies), ve un problema en estos comportamientos. “Todo vacío de poder lo llena alguien más. Estas figuras (caciques) hacen favores para ganarse voluntades. Después se traducen en votos duros. Al final, ya no se construyen proyectos políticos sino se vota por el cacique o caudillo. Ese es el problema de estas dinámicas de poder”. Es decir, no se trata de héroes o heroínas, sino estrategias a largo plazo que permitan el desarrollo humano de los vecinos, agregó.

La renta de sus propiedades, la ferretería que opera en su casa y un negocio de compra venta de café, dice Barrios, le generan recursos suficientes para proveer las ayudas económicas, los alimentos y las necesidades inmediatas de los sus vecinos que la buscan.

En San Felipe, las pasadas elecciones no se votó por ningún partido. Se votó por Olga Barrios.

 

El alcalde ausente

San Felipe tiene 24 mil 446 habitantes según el Censo 2018, donde uno de cada 10 no cursó ningún nivel educativo. Hay 5 mil 774 personas en edad de estudiar que no lo hace por falta de recursos, quehaceres del hogar o trabajo. Y donde cuatro de cada 10 niños de primero primaria padece desnutrición crónica, según el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SINSAN).

A la casa del portón rojo esa mañana de miércoles entró María Domínguez, de 57 años, llegó a la colonia El Esfuerzo, cerca del centro del municipio. Padece tuberculosis y necesita viajar el lunes a la capital para realizarse exámenes en el Hospital Roosevelt. Así, enferma, no puede trabajar. De sus dos hijos, uno la ayuda, el otro es alcohólico y ese día reposaba en una banqueta, “engomado”, dice.

Minutos antes, Domínguez pidió ayuda en la municipalidad. Buscó al jefe edil que asumió en lugar de Barrios, Adonías Jehu Salazar, pero no lo encontró. Le dijeron que llegaría hasta el lunes y eso es muy tarde.

Salazar participó como concejal I en la planilla de Barrios. Luego que a ella le prohibieran asumir, la junta electoral de Retalhuleu le adjudicó el cargo a él. Desde que asumió la relación se tensó hasta ya no comunicarse, dicen miembros del equipo de Barrios. Su equipo, así los llama la exalcaldes a los cuatro hombres que la asisten, son vecinos y familiares entre los 30 y 40 años. Se quejan de cómo Salazar cambió los planes y no actuó conforme a lo planeado.

Ojoconmipisto llamó al alcalde para conocer su versión. Respondió que en ese momento estaba ocupado, ofreció conceder la entrevista por teléfono a otra hora, pero ya no respondió su celular.

 

El futuro

El equipo cercano de Barrios no se rinde, quiere ver a su lideresa en la alcaldía. Acudieron a diversas instancias, la Procuraduría de los Derechos Humanos es una. Consideran que se le violaron sus derechos al no adjudicarle el cargo porque su nombre sí apareció en la papeleta. Barrios, por su lado, asegura que se mantiene ajena a ese esfuerzo.

Pase lo que pase (tome posesión o no), la exjefa edil tiene una ruta trazada para los dos escenarios. Si asume, hará una “santa misa”. “Y también un culto grandísimo porque muchas iglesias evangélicas me apoyaban. Luego, trabajaría por los ofrecimientos que hice”.

Caso contrario, intentará restablecer relaciones con el alcalde Salazar Quezada para asesorarlo, como era el plan, dice Barrios.

Al igual que esa mañana de miércoles, Olga Barrios planea abrir el portón rojo de su casa cada mañana para recibir a los vecinos en la sala de su casa.  Ahí escuchará a quien le pida uniformes para su equipo o el pasaje para ir a la capital por su exámenes médicos.

 

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