Municipalidades gastaron Q24.3 millones en canchas de fútbol durante el estado de calamidad

A pesar de que los hinchas aún no pueden acudir a ver los partidos por la pandemia, las alcaldías adjudicaron 40 concursos para construir, reparar y remodelar sus instalaciones deportivas.

Mejoramiento del estadio “El reducto” en Cuilapa, Santa Rosa. Está valorado en Q7.4 millones. Crédito: Municipalidad de Cuilapa.

 

Por Carmen Maldonado Valle

 

Durante los casi siete meses en los que estuvo activo el estado de calamidad pública en Guatemala a causa de la llegada de la pandemia, 27 municipalidades invirtieron Q24 millones 397 mil 339, con el fin de construir canchas de fútbol nuevas, arreglar las que ya tenían o renovar sus estadios. Algunas comunas compraron material o arrendaron maquinaria para encargarse ellas mismas de hacer las modificaciones, y otras contrataron a los proveedores para realizar los trabajos de construcción por completo.

Todo comenzó el 19 de marzo, cuando recién empezaba la cuarentena y ya habían pasado dos semanas desde que inició el estado de calamidad. La municipalidad de El Tejar, Chimaltenango, remodeló los camerinos del estadio Jaime R. Córdova. Para ello gastó Q85 mil 925, que incluían el repello de paredes, la sustitución de tuberías, la colocación de azulejos y puertas, y la instalación de juegos infantiles.

Al contactar a la directora municipal de planificación, Sandra Lara, indicó que “cuando hicimos los arreglos todavía no estábamos en cuarentena”. Se le dijo que el concurso se adjudicó el 18 de marzo, dos días después de que se suspendieran actividades en el sector público y privado, y a partir de entonces se hicieron las obras en el estadio. Lara terminó la llamada y no volvió a responder el teléfono.

El alcalde de Yupiltepeque, Jutiapa, también adjudicó dos concursos de este tipo, para construir canchas polideportivas en el municipio: una en la aldea “Pueblo viejo” y otra en el caserío “El jocotillo”. La de la aldea tenía un costo de Q159 mil 700 y se construyó en cuatro meses.

Por otro lado, la cancha de “El jocotillo” costó Q224 mil 497 y se realizó bajo la responsabilidad de Irving Elías López, proveedor del Estado desde 2006. En lo que va de este año ha establecido 20 contratos con las municipalidades de Yupiltepeque, Antigua Guatemala, Jerez, Comapa, Santa Apolonia y Atescatempa, valorados en Q18 millones 103 mil 41. En los catorce años en los que ha ofrecido servicios para instituciones públicas ha ganado Q166 millones.

Para este trabajo se requería construir una cancha de 469 metros cuadrados, con muro perimetral, mallas, porterías de fútbol, canastas de básquetbol y todos los trabajos de pintura necesarios en el lugar. Esta debía estar terminada el 30 de junio, según la boleta del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), aunque su construcción terminó un mes después, y se pagó únicamente con fondos municipales.

Carlos Godoy, alcalde municipal, dijo que esas obras no se realizaron en su municipio y negó que él fuera el jefe edil. Tras confirmar su nombre, dijo “yo soy el alcalde, pero del mero Jutiapa, la cabecera, no de Yupiltepeque” y no dio más declaraciones. El mismo día en el que se entrevistó a Godoy, el verdadero alcalde de Jutiapa, Luis Rosales, hablaba en una radio local sobre lo que ha hecho su municipalidad durante el estado de calamidad, pero no mencionó haber dejado el cargo.

 

Fomentamos el apoyo al deporte, construyendo espacios en donde los jóvenes pueden practicar el deporte con instalaciones … </ p> Publicado por Municipalidad de Yupiltepeque es & nbsp; Jueves, 30 de julio de 2020 </ blockquote> </ div>

 

 

A 286 kilómetros de Yupiltepeque se encuentra Santa María Visitación, Sololá. Allí, la comuna invirtió Q86 mil 360 en el mejoramiento del estadio “El Triunfo”, que se hizo a requerimiento del entrenador de la escuela deportiva municipal y el encargado del estadio.

Cornelio Vicente Mendoza y Edwin Joj, los peticionarios, escribieron al alcalde el 8 de mayo, y diez días más tarde se publicó el concurso en Guatecompras, al que se presentó un solo oferente y cuyo trabajo es que “se reparen o cambien las porterías grandes, la reparación de las porterías pequeñas, la pintura del graderío general, y de la zona de bancas dentro del estadio y las redes de porterías”, según la carta enviada por ellos.

En el mismo departamento se encuentra Santa Catarina Ixtahuacán, donde los pobladores se han enfrentado con vecinos de Nahualá en varias ocasiones porque no hay certeza en los límites territoriales entre ambas comunidades, pero el alcalde, Pascual Tambriz, encontró la solución: construir una cancha sintética.

Él afirma que las peleas entre estos dos poblados se dan “por falta de una diversión para los jóvenes, entonces hay que hacer esta cancha”. Añade que planeó esta obra desde 2000, cuando comenzó a ser alcalde, pero que por falta de dinero no había sido posible ejecutarla. “Por la calamidad no se ha construido, pero cuando se acabe esto se va a hacer de una vez”.

Los materiales para la cancha se adquirieron a través de seis concursos, dos por cotización y cuatro en la modalidad de compra directa. Suman Q690 mil 486 entre ellos y se adjudicaron entre el 3 de abril y el 19 de mayo a tres proveedores.

 

 

El primero es FFAC, S.A. una empresa retalteca dedicada a la venta de materiales de construcción, que celebra contratos con el Estado desde 2005 y cuyos ingresos a partir de estos ascienden a Q66.5 millones. Para la elaboración de esta cancha sintética ganó un concurso para proveer el cemento y otro para dar a la municipalidad 2540 varillas de hierro. El total por estas transacciones es Q271 mil 875.

El segundo proveedor es Juan Antonio Castillo Minera, representante de “Consultoría y Construcciones Chuikabal”. Presta servicios al Estado desde 2005, al igual que FFAC, S.A. y sus ganancias ascienden a 107 millones 624 mil 541. En lo que va del 2020 ha hecho 19 proyectos para distintas comunas, de los cuales, cuatro son de Santa Catarina Ixtahuacán y suman un valor de Q2 millones 59 mil 318.

El primero se le otorgó el 18 de febrero y era el mejoramiento de un camino rural en el caserío “Chuicumatzá Sis”, valorado en Q315 mil 626; el segundo fue el 24 de marzo, que consistía en el mejoramiento del camino rural del sector “Xetulul” en la aldea “Tzampoj” y tenía un precio de Q685 mil 608. Tres semanas después se le adjudicó el mejoramiento de un camino rural en la aldea “La Ceiba”, por un costo de Q985 mil 3, y el último se le adjudicó el 19 de mayo, en el que proveyó balasto para construir la cancha sintética del municipio, por Q73 mil 80.

El tercer proveedor seleccionado por la municipalidad para construir sus instalaciones deportivas es César Amilcar Tistoj Menchú, a quien le adjudicaron tres concursos en doce días: el 7 de mayo proveyó Q244 mil 750 en piedrín triturado y arena. El 18 de mayo se le adjudicó una segunda transacción por el arrendamiento de maquinaria para construir la cancha, que costó Q53 mil, y al día siguiente ganó el concurso por 245 metros cúbicos de selecto para el mismo proyecto, valorados en Q47 mil 775.

Tistoj es dueño de “SCM Arquitectura”, una constructora constituida en Quetzaltenango el 10 de octubre de 2018, según su patente de comercio. Veintitrés días después obtuvo su primer contrato con el Estado, en el que su oferta tuvo el costo más elevado. A partir de entonces, se le han otorgado 18 obras valoradas en Q11 millones 362 mil. De estas, 15 fueron a requerimiento de la municipalidad de Santa Catarina Ixtahuacán.

Al cuestionar al alcalde por qué hizo varios concursos para llevar a cabo la misma obra, él dijo que “lo que pasa es que el que vende el cemento no vende el piedrín, y ese otro no vende el hierro, entonces hay que contratar a bastante gente”. Proveedores como Tistoj y FFAC, sin embargo, ya habían desarrollado proyectos que incluían todos los materiales requeridos en las convocatorias para esta cancha. El primero, por ejemplo, mejoró un camino rural en mayo, valorado en Q2 millones 185 mil 590, mientras que FFAC registra adjudicaciones por hierro, tubos de PVC, adoquín, entre otros materiales de construcción.

Walter Figueroa, analista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), explica que el alcalde no debería preocuparse por que una empresa tenga un requerimiento y no otro, sino pedir en las bases del concurso que el ofertante tenga la capacidad para proveer el servicio completo: “las compras se hacen para favorecer al Estado, no a un montón de proveedores, y según la lógica económica hasta sale más caro contratar a varias empresas pequeñas para un solo proyecto que hacer el trato con una que tenga todo lo que se pide”.

Por otro lado, los alcaldes de San Cristóbal Acasaguastlán, Raxruhá, Guanagazapa, Esquipulas Palo Gordo y Tiquisate también remozaron sus campos de fútbol. En estos trabajos gastaron Q402 mil 760 en conjunto, y una de ellas justificó la transacción en Guatecompras como “compra directa con oferta electrónica ley de emergencia COVID-19”, modalidad que ampara las adquisiciones que las instituciones públicas hagan para cubrir sus necesidades durante el estado de calamidad. Se trata de la municipalidad de Tiquisate, donde el encargado de compras, Julio César Contreras, justificó que “estamos en el momento en que no se puede hacer eso, pero como ya lo teníamos planificado, lo estamos trabajando”.

 

Los más caros

En San Sebastián Coatán, Huehuetenango, la municipalidad adjudicó un concurso para mejorar el campo deportivo de la aldea Yalanculuz Jajhuitz, por un costo de Q867 mil 999, que incluye excavaciones y rodadura, la instalación de mallas, sistema de drenajes, electricidad y el marcaje necesario para que pueda usarse en voleibol, básquetbol y papi fútbol.

Guastatoya, ubicado en El Progreso y conocido porque su equipo de fútbol se encuentra en la liga nacional, también mandó a construir un parque deportivo valorado en Q878 mil 941 y que debe terminarse en diciembre de este año.

 

Así quedará el nuevo parque que la municipalidad de Guastatoya mandó a construir por Q878 mil. Crédito: Sistema Nacional de Inversión Pública.

 

El municipio jalapaneco de Mataquescuintla también hizo su propia cancha polideportiva valorada en Q889 mil 500. Felipe Guevara, el alcalde, explicó que la obra se hizo “para que les quede bien bonito y tengan un recuerdo de la administración de Felipe Guevara (…). Estamos para trabajar el período que me toca y quiero decirle a ‘El Carrizal’ (sitio en el que se encuentra la cancha) que allí está la obra que me habían encomendado”.

Por otro lado, al hablar de las obras millonarias, la más barata fue adjudicada por la municipalidad de Oratorio, Santa Rosa, el 30 de julio. El valor del contrato es de Q1 millón 298 mil 900 y está a cargo de Vidalino Najarro, un proveedor que entre febrero y octubre de 2020 había ganado Q29 millones a través de obras encomendadas por distintas comunas.

En Iztapa, Escuintla, los resultados del censo realizado por el INE revelan que ocho de cada diez personas en edad escolar (a partir de siete años) no asisten a ningún centro educativo, y una de cada diez no sabe leer ni escribir. Allí, la municipalidad mejoró la cancha de la aldea “El guayabo” por un costo de Q2 millones 347 mil 853, adjudicados a Pasadena Educational Associates, una constructora a la que desde 2017 se le han otorgado 36 obras valoradas en Q66.6 millones. La compañía se encargará de fundir la losa, construir rampas, pintar y fabricar toda la infraestructura del lugar.

Guatecompras muestra que quien hizo el requerimiento fue el consejo comunitario de desarrollo, que se dirigió al alcalde para decirle que este trabajo es necesario porque brindará “seguridad y confort a la comunidad”. Según el SNIP, hasta el 16 de octubre se había construido el 75 por ciento de la obra y se habían ejecutado Q1 millón 791 mil 526.

El segundo puesto entre las obras que costaron millones de quetzales lo ocupa el mejoramiento del campo de fútbol de San Rafael la Independencia, Huehuetenango, donde cuatro de cada diez personas son analfabetas y una de cada tres viviendas está hecha de adobe, madera, lepa o láminas metálicas. Allí, el alcalde gastó Q3 millones 310 mil 729 en las modificaciones del campo, y fue recibido por los vecinos con aplausos por proponerla.

La municipalidad que celebró el contrato por la obra más costosa es la de Cuilapa, Santa Rosa. El 16 de junio el alcalde, Esvin Marroquín Tupas, adjudicó el proyecto para mejorar el estadio “El reducto” por Q7 millones 417 mil 694. El constructor a cargo es Jorge Oliveros, que ha proveído al Estado desde 2004 y ha ganado Q543 millones por distintas obras.

 

 

Lusvin Hernández, vecino de Cuilapa, manifiesta su molestia ante el mejoramiento del estadio “porque no arreglan ni los focos de los postes, pero allí van con el estadio que ahorita ni está sirviendo”.

Según la boleta de SNIP, se tomó la decisión de invertir en estas instalaciones porque “debido al tiempo se han deteriorado y en época de invierno se llueven, la cancha se encuentra en malas condiciones, sin grama y desnivelada”. Sin embargo, las bases publicadas en Guatecompras reflejan que, además de mejorar la gramilla, se pintará todo el estadio, se invertirá en los drenajes y sanitarios, se demolerá el muro perimetral para construir uno nuevo, se reemplazarán los graderíos y habrá una fachada nueva.

 

 

Que falte todo, menos el estadio

En San Juan Ixcoy, Huehuetenango, los resultados del último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística indican que seis de cada diez hogares no cuentan con agua entubada y dependen de chorros comunitarios para acceder a este recurso, o acuden a los pozos de la comunidad. Allí, la municipalidad invirtió Q498 mil 874 para construir una cancha polideportiva en la escuela de la aldea “Tixap”.

Según la boleta de SNIP de este trabajo, es “muy necesario” realizarlo, y ayudará a mitigar el analfabetismo en la comunidad: “debido al espacio reducido en la instalación educativa existe un alto índice de analfabetismo, ya que el área en que los alumnos y maestros desarrollan la enseñanza y aprendizaje es muy deficiente (…), por ello se ve en la necesidad de mejorar y construir áreas y cancha polideportiva, para un mejor desarrollo en la comunidad educativa”, explica el documento.

El encargado de construir la cancha es Fredy Castro, que en los 14 años que lleva como contratista del Estado ha ganado Q37 millones 494 mil 156. En lo que va de 2020, este es el único contrato celebrado con la municipalidad de San Juan Ixcoy, el cual quedó a su cargo el 29 de mayo. Una semana después, la comuna hizo una publicación en su cuenta de Facebook, en la que pedía a los vecinos que llevara víveres y materiales de construcción para poder apoyar a los afectados por las tormentas Amanda y Cristóbal.

San Lorenzo, San Marcos, también tiene un déficit de agua entubada para los pobladores porque una de cada tres viviendas no puede acceder a ella. Allí, la alcaldía erogó Q89 mil 200 para nivelar el campo de fútbol de la aldea “Talquicho”. Dos semanas después gastó otros Q698 mil 825 para mejorar las instalaciones deportivas del caserío “La caballería”. Roldán Tema, el alcalde, justifica esta construcción con que “el contar con espacios deportivos y recreativos, logra mejorar el desarrollo psicológico y físico de los habitantes y les permite relacionarse entre sí”, además de que esto podría animar a los niños a dedicarse a profesionalmente al deporte en el futuro.

El ganador del concurso fue Juan Luis Martínez De León, que en 2020 ha obtenido nueve de los 21 contratos que ha celebrado la municipalidad de San Lorenzo. En todos ellos, él ha sido el único oferente.

Nentón, en Huehuetenango, también tendrá instalaciones nuevas para hacer deporte. Se encuentra en el puesto 312 de los 333 municipios evaluados en el índice de competitividad global elaborado por la Fundación para el desarrollo (Fundesa), y hasta 2018 estaba urbanizado en un 15 por ciento. El alcalde, Rudi Gordillo, mandó a construir una cancha valorada en Q498 mil 874 porque “practicando deportes se puede dejar atrás la rutina y los problemas”.

Por esa misma razón no construyó una, sino tres canchas polideportivas más: una en la aldea “Santa Teresa”, otra en la aldea “Chacaj” y una más en la aldea “Buena vista”. En total, estos tres proyectos costaron Q1 millón 257 mil 177.

Por su parte, en San José Poaquil, Chimaltenango, los habitantes tienen un alto nivel de vulnerabilidad ante la desnutrición, según arroja el censo realizado por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional en 2015, y allí cinco de cada diez niños tienen un retraso de talla moderado a severo. En ese lugar también se vio como prioridad invertir Q694 mil 662 en instalaciones deportivas.

La boleta de SNIP indica que en el sector en el que se realizan los trabajos no cuenta con energía eléctrica y eso ha generado descontento entre los pobladores, pero que llevar a cabo esta obra “brindará desarrollo al casco urbano puesto que la población contará con espacio, infraestructura adecuada, donde se propicie actividades deportivas, religiosas o reuniones de los residentes de la zona”. El contratista es José Elías Ramírez Andrés, que solo en 2020 ha ganado Q52.5 millones en 84 proyectos para municipalidades.

El economista Edgar Ortiz califica estos gastos como “una mala decisión desde el punto de vista del bien común porque están desatendiendo prioridades importantes. Se explica probablemente por corrupción, porque sabemos que la construcción de obra pública es el botín favorito del cobro de sobornos”. Añade que en muchos casos se puede deber a que los alcaldes suponen que proyectan una mejor imagen al construir una cancha de fútbol que con el apoyo a la nutrición y al agua potable.

A su criterio, durante el estado de calamidad, las prioridades de gasto de los alcaldes tendrían que haber estado enfocadas en saneamiento y agua potable, porque una de las mayores recomendaciones para prevenir la COVID-19 es lavarse constantemente las manos, pero si no se cuenta este recurso es imposible cumplir con ello. “Otro rubro importante habría sido el transporte urbano para dar mayores medidas de protección a los conductores. También invertir en la seguridad de los mercados cantonales que además de ser muy visitados por la gente, necesitan infraestructura para generar más empleos”.

El portal Guatecompras registra otros nueve concursos para construir o remodelar estadios y canchas. Estos suman Q1 millón 896 mil 340 gastados por parte de las comunas e incluyen dos estudios técnicos –uno en Panzós, Alta Verapaz, y otro en Ayutla, San Marcos- valorados en Q124 mil 800 para planificar la construcción una cancha y un edificio que funcionará como sede deportiva. Hasta el 26 de octubre no había registros de que estas obras hubieran comenzado a ejecutarse.

 

 

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