Eta no fue un chipi chipi

Este es el relato de una vecina de San Pedro Carchá, Alta Verapaz, donde 57 mil 376 personas de áreas urbanas y rurales resultaron damnificadas por la tormenta tropical.

Se estima que el nivel del río Cahabón se elevó hasta 2.5 metros. Foto: Haydée Archila.

 

Por Haydeé Archila

 

Vivo en La Trinidad. Queda a 221 kilómetros de la capital, en medio del camino que de Cobán lleva a San Pedro Carchá, mi municipio en Alta Verapaz.

La tarde de ese miércoles 2 de noviembre el cielo se cubrió de nubes plomizas, lo normal, así es el clima por esta región. Pero la lluvia y el viento golpeaban con fuerza, eso no era normal. Primero se interrumpieron los servicios de energía eléctrica y el internet.

A las 8:00 de la noche el río Cahabón se desbordó, a las 10:00 de la noche ya era noticia en redes sociales, así que cancelé mi viaje a la capital programado para el día siguiente.

Junto con mis hijos quedamos atrapados porque mi casa se encuentra entre dos puentes: el de San Pedro Carchá y el de Cobán, el río se había desbordado. Podíamos circular en un perímetro de siete kilómetros, donde solo hay dos gasolineras, un Super 24 y algunas tiendas pequeñas. Ni una sola farmacia, para mí es algo esencial debido a que mi hijo padece diabetes tipo I. Me asusté ante la magnitud de los daños ahí sin agua ni luz ni supermercados.

Todos querían ayudarnos, pero nadie podía acceder. Durante cuatro días estuvimos incomunicados.  Carola Ponce, la propietaria de una de las dos gasolineras, posee una pequeña planta eléctrica, nos permitió cargar nuestros celulares en regletas que sacó. Primero éramos cinco vecinos y luego 50, calculé.

Me sentía en una de esas películas apocalípticas, pero no, todo fue real. La tormenta tropical Eta había dejado a muchas familias en la calle. Yo lo vi.

Soy cobanera que por muchos años vivió en la capital y desde las salas de prensa me enteré cada vez que ocurría un desastre natural. Hasta entonces no había visto algo como esto tan cerca y con mi familia. El panorama acá es desolador.

Aunque con daños por la humedad mi casa está en pie, tenemos un techo. Se necesita mucha ayuda para levantar a mis vecinos, y quizá con ello también su ánimo.

 

La casa de Yolanda

Yolanda Esperanza Tziboy vio cómo su casa de más de 60 años en el lugar se la llevaba el río Cahabón. “Desde el lunes no dejaba de llover, confiábamos que el río no crecería tanto”, recuerda esta vecina de 48 años. Pero el río sí se desbordó.

El jueves, ella y su familia se prepararon para evacuar. “Subimos todo al segundo nivel, pero mi pena más grande era mi madre de 91 años, quien se resistía a dejar la casa”. Vecinos los apoyaron a desocupar a eso de las 7:00 de la noche. “Había pensado quedarme, pero ante la fuerza de la tormenta, tomé a mi perro, el Oso, y salí de ahí”.

Yolanda se refugió en una casa sobre una colina desde donde observó cómo el río inundaba su propiedad.

En el barrio donde vive no hubo pérdidas humanas, pero reconoce que fueron imprudentes al quedarse para salvar sus pertenencias. Al día de hoy permanece en el refugio, porque su casa quedó inservible.

–¿Piensa dejar esta casa para no correr riesgos en un futuro?

–No, vamos a conservarla porque es herencia familiar. Seguiremos habitándola, porque la estructura está bien. Confiamos en Dios y en que todo estará mejor.

 

Esta es la calle de Yolanda Tziboy, donde el nivel del río Cahabón subió hasta 2.5 metros. Foto: Yolanda Tziboy.

 

 

A reconstruir, dijo el alcalde

El jefe edil de San Pedro Carchá es Winter Coc, lo recordará como el alcalde del video done el presidente Alejandro Giammattei no le permitió participar en una reunión.

Él vive en la aldea Pocolá, su casa sucumbió ante Eta, su familia apenas pudo sacar sus pertenencias luego de que en el área surgieran cinco nacimientos de agua.

No estuvo presente porque lideraba los rescates de pobladores afectados, un total de 57 mil 376 según el Centro de Operaciones de Emergencia del municipio. El 32 por ciento del área urbana (18 mil 448 personas).

En Campur el agua sigue fluyendo, más de 178 familias fueron afectadas. Otros lugares considerados como áreas rojas son Cojaj, Chiquixji, Sehubub, Tanchí, Chiqueleu y Pocolá, que suman 37 mil 641 damnificados.

Entre las dificultades para llevar ayuda están la lejanía de los poblados y los accesos bloqueados por los ríos desbordados. “Solo en helicóptero logramos entregar los alimentos”, dijo el alcalde.  Durante los cinco días de la emergencia alquiló un helicóptero que pagado con su dinero, dijo.

“Pero se me acabó el pisto, nos cobraron USD$1 mil. La ayuda que recibo es privada, no del Gobierno. Por las noches llegamos a los lugares donde tenemos acceso por carretera. En Campur dejamos suministros en lanchas, la gente de Lanquín nos apoya”. En el sitio www.guatecompras.com no se reportan adquisiciones recientes relacionadas con la tormenta tropical.

Para la reconstrucción, Coc dice que necesita láminas (30 por familia). “Tengo el apoyo de empresas privadas así como de migrantes. He recibido más de 2 mil láminas, pero necesitamos más”.  También requiere hierro, bloc, cemento y colchones. “Vamos a salir adelante. Es cierto, no vamos a recuperarlo todo, pero poco a poco veremos la luz”, confía.

 

Al mismo tiempo que el alcalde Winter Coc rescataba a varios damnificados, su casa también era dañada por la lluvia y el río Cahabon. Foto: Municipalidad de San Pedro Carchá.

 

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