En Palín, la poca presencia de PNC y las aglomeraciones llevaron a prohibir la venta de licor

El municipio acumula 283 casos de COVID-19. Las autoridades municipales temen un incremento de contagios y les preocupa la falta de agentes de la PNC.

Entre las tareas de la pandemia, desinfectan las calles del municipio. Foto: municipalidad de Palín.

 

Por José Pablo del Águila

 

En Palín, Escuintla, las tiendas de barrio y abarroterías tienen prohibido por tiempo indefinido vender bebidas alcohólicas. El concejo municipal decretó esta restricción porque provocaba concentraciones y “daños al ornato” ya que personas en estado de ebriedad orinaban en la vía pública, según consta en el acta 44-2020.

Esta medida también busca prevenir un aumento de casos de COVID-19 en el municipio, que hasta la fecha reporta 283 positivos y once personas fallecidas, explica el alcalde José Ricardo Quezada, quien cumple su segundo período no consecutivo. Sin embargo, le preocupa la poca presencia de la Policía Nacional Civil (PNC) para mantener el control.

“Se reúnen hasta 15 o 20 personas en las tiendas. Se les ha dicho que vendan solo para llevar, pero hacen caso omiso. Y el apoyo de la PNC bajó. Siempre nos dicen que no hay elementos suficientes. El toque de queda nosotros lo enfrentamos con las policías Municipal y de Tránsito”, explica García.

La restricción no aplica a supermercados o cantinas, ya que hasta el momento no son puntos de reunión para consumir bebidas alcohólicas, comenta el jefe edil.

Al consultar al vocero de la Policía Nacional Civil (PNC), Jorge Chinchilla, explicó que lo que provoca la falta de agentes en algunas estaciones son los contagios, que obligan a los policías a guardar cuarentena por medida de prevención. Se reserva el número de contagios por motivos de seguridad, dijo.

Después de Guatemala, Escuintla es el departamento con mayor número de detenidos por violar el toque de queda. “Las personas, en la mayoría de casos, han sido capturados porque están bajo efectos de licor, agrediéndose entre sí y también por violencia intrafamiliar en sus mismos domicilios”, comentó el portavoz.

Carmen Rosa de León Escribano, experta en seguridad del Instituto de Enseñanza y Desarrollo Sostenible (Iepades), explica que es necesario revisar los criterios para distribuir policías. Actualmente no se realiza por número de habitantes y pese a que hay municipios de Escuintla con altos índices de violencia, tienen poca cantidad de agentes.

La experta considera que la PNC debe focalizar sus esfuerzos en asuntos primordiales. “Inicialmente se puso a la PNC a cuidar a personas en cuarentena, después se les asignó velar el toque de queda.  Esto los distrae de las tareas de seguridad ciudadana”, dice.

Agrega que las policías municipales pueden hacerse cargo de velar por que las personas cumplan el toque de queda y otras tareas no primordiales. Y solo cuando exista resistencia de personas a acatar las disposiciones presidenciales, llamar a la policía para que actúe.

 

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