El puesto de salud sin agua ni energía eléctrica a 15 minutos del centro de Quetzaltenango

Un trámite burocrático impide que cuente con servicios básicos, ahí donde una enfermera atiende hasta 50 pacientes cada día.

 

El puesto de salud funciona en el inmueble de la alcaldía comunitaria. Foto: Ojoconmipisto.

 

Por Ojoconmipisto

 

Esta aldea le hace justicia a su nombre, se llama Tierra Colorada Baja, y algo han de tener esas tierras de tonos ocre porque hay una minera en el lugar. Cuenta con un puesto de salud que hace lo que puede para funcionar sin servicio de agua y energía eléctrica. La comunidad se encuentra a 15 minutos en carro del centro de Quetzaltenango.

Durante 15 años funcionó en casa de Antonieta Coyoy, enfermera y promotora de salud de la localidad, pero la cantidad de pacientes que atiende rebasó la capacidad de su sala. Cada día recibe hasta 50 personas entre mujeres embarazadas, niños y otras emergencias.

En 2018 se trasladó a una habitación de la casa que ocupa la alcaldía auxiliar, pero esta no cuenta con los servicios básicos. “Como no tiene luz, no pueden tener un refrigerador para las vacunas, por eso la enfermera debe encargarlas en otros lugares”, resaltó Carlos Ajquí, presidente del Consejo Comunitario de Desarrollo (Cocode).

“Después de atender a cada paciente debo lavarme las manos, pero como no hay agua, dependo de la colaboración de los vecinos”, dice Coyoy.

Según Julio Aguilar, vocero de la Empresa Municipal de Aguas de Xelajú (EMAX), el proceso para introducir  el servicio de agua potable en una vivienda toma de 15 días a un mes, este tiempo incluye la inspección que realizan los trabajadores para definir el ramal de donde se obtendrá el agua. Tiene un costo de Q1 mil 165.

El trámite para surtir agua al puesto de salud lleva más de siete meses.  La solicitud se hizo en junio de 2019, se remitió a la EMAX, lo devolvieron a catastro municipal, y ahí permanece desde entonces. David García, concejal II, confirma que la instalación de servicios básicos puede tardar años.

Salvador Soto, jefe del Centro de Atención Permanente en Quetzaltenango, mencionó que no tenía conocimiento de la falta de servicios básicos en el sector, pero que hará la gestión ante las autoridades municipales para proveerlos.

Por ahora Coyoy depende del favor de los vecinos para proveerla de agua, al menos para lavarse las manos entre cada paciente.

 

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