COVID-19: La información oficial no refleja la realidad

Los mapas sobre la distribución de casos de coronavirus no representan el estado real en que se encuentra el país, los datos no son contabilizados de la manera correcta.

Las divisiones en las que el Gobierno de Alejandro Giammattei separó las regiones son diferentes a las ocho decretadas por la Ley Preliminar de Regionalización. Gráfica: Galdys Olmstead.

 

Por Gladys Olmstead *

 

Para informar sobre la crisis sanitaria, el gobierno presenta un resumen diario de los nuevos pacientes. La gráfica “Distribución de casos de coronavirus COVID–19” muestra el mapa de Guatemala dividido en cinco regiones y la sumatoria de cada una. Sin embargo, la información no está distribuida de manera correcta ni es representativa de lo que sucede a nivel nacional.

El conteo de datos por región no refleja la cantidad de casos que hay en cada área, aunque ese sea su propósito. Y es un error que se ha cometido desde el inicio de la crisis. El ministerio de Salud registra a las personas contagiadas por su lugar de residencia, aunque permanezcan en cuarentena en la ciudad de Guatemala desde que bajaron del avión.

 

Diversidad de criterios

 

Al principio, el gobierno enviaba el documento “Pacientes Positivo Coronavirus” con datos de la persona como sexo, edad, de donde venía y lugar de hospitalización, sin proporcionar el nombre ni su dirección, solo identificaba el municipio. Ahora son gráficos actualizados sobre los casos que han dado positivo al virus y distribuidos en cinco regiones. 

El 9 de abril el gobierno de Alejandro Giammattei decidió no revelar los municipios en los que se detectaron casos positivos para “proteger la identidad de los pacientes”. Y también fue el día que se dio el pico más grande reportado hasta ahora: 39 pacientes positivos en 24 horas. 

Los guatemaltecos y los medios de comunicación dejaron de recibir detalles de la información, que ya de por sí era escasa y en varias ocasiones incompleta. En su momento, el vocero presidencial, Carlos Sandoval, justificó que no daban respuestas porque ellos tampoco recibían más datos.

Transcurrieron días en los que los casos incrementaron y el Gobierno no presentó detalles. A partir del 12 de abril, la información relacionada con la distribución geográfica a nivel nacional, se presentó dividida en cinco regiones nuevas. El equipo de Giammattei decidió agrupar los departamentos en bloques que no guardan relación con los utilizados por gobiernos anteriores y por otras instituciones.

En un tuit del 14 de abril, el procurador de Derechos Humanos recordó y recomendó al Gobierno obedecer la Ley Preliminar de Regionalización para el Ordenamiento Territorial, que en su artículo 3 establece una división de ocho regiones para Guatemala.

 

 

Karin Slowing, investigadora social, considera que esta nueva regionalización no tiene sentido. “Con excepción de la región 1 – Guatemala, Chimaltenango y Sacatepéquez–, las otras están determinadas por cualquier otro factor. El Altiplano Occidental –que es una región cultural, histórica y económica–, lo dividieron, lo cual es un absurdo. ¿Cómo juntan Petén, Quiché Alta Verapaz y Sololá? ¿Qué carretera conecta Alta Verapaz y Sololá?”, se pregunta.

 

Error recurrente

 

El 20 de marzo, el gobierno contabilizó los primeros 12 casos oficiales de pacientes infectados con COVID–19. El número 12, correspondiente a un hombre de 29 años de edad, del municipio de Ciudad Vieja, en Sacatepéquez, llegó el 19 de marzo de un viaje por Dinamarca, España, Francia y Costa Rica, y fue trasladado del Aeropuerto la Aurora al Hospital de Villa Nueva. Estos datos los reveló Giammattei, pero el caso se registró desde el municipio de Ciudad Vieja aunque el paciente no regresó a su casa contagiado.

 

Situación que se asemeja al caso 74: hombre de 76 años, procedente de un viaje a Europa, nunca llegó a su comunidad, la aldea San Juan del Obispo, en el municipio de La Antigua Guatemala también en Sacatepéquez. Este lugar incluso fue acordonado por el alcalde Víctor Hugo del Pozo, quién al conocer que el paciente se vinculaba a la localidad y no tener información del ministerio de Salud decidió acordonar la aldea. Esta decisión fue revertida horas más tarde.

 

Lee más aquí: En San Juan del Obispo, aldea de La Antigua, levantan cordón sanitario

 

Aunque en estos dos ejemplos, el error en la presentación de ubicación geográfica se “resolvió” al utilizar la división por regiones. 

Después del 14 de abril, la cantidad de migrantes retornados enfermos de coronavirus comenzó a incrementar exponencialmente. El ministro de Salud, Hugo Monroy, reconoció en el Congreso, el contagio de más del 75 por ciento de la población retornada de un vuelo que llegó al país el lunes 13 de abril. 

“Les puedo decir que sí, sí se ha incrementado las cifras por los deportados que han venido”, declaró Monroy en la citación ante la bancada UNE.

Esto se comprobó el pasado fin de semana, aunque los datos compartidos por el presidente distaban de la distribución de las cifras en los gráficos oficiales. El sábado 18 de abril, en cadena nacional anunció el incremento de 22 casos nuevos, e hizo la distinción de que solo tres de esos pacientes se contagiaron localmente. Los 19 restantes provenían del vuelo mencionado, compuesto por migrantes retornados de Estados Unidos.

Sin embargo, aunque Giammattei dijo que solo tres personas se contagiaron en el territorio nacional y que las 19 restantes llegaron enfermas y fueron trasladadas desde el aeropuerto al hospital, las cifras de las cinco regiones subieron. En el conteo a nivel nacional, se ubicaron ocho casos nuevos en la región 1, ocho nuevos en la 2, cuatro nuevos en la 3, y uno nuevo en cada una de las regiones 4 y 5. Estos casos de migrantes retornados con COVID–19 en el departamento de Guatemala, no se contabilizaron en la región 1.

Y la misma situación se repitió el domingo 19, cuando el presidente informó sobre el aumento de 32 casos. Según los datos, ese día se reportaron 14 casos positivos de migrantes retornados del mismo vuelo y que no fueron trasladados. Pero en la región 1, donde se encuentra Guatemala, solo hubo un incremento de diez casos.

Tanto la ex secretaria de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplan), Karin Slowing, como el investigador de Diálogos, Carlos Mendoza, coinciden en que presentar la información incompleta es contraproducente. “Es un problema de derechos ciudadanos y de libertad de acceso a la información. Se burlan de los ciudadanos, como que no conociéramos la ley, cambian las regiones y, además, nos dan información incorrecta”, dice Slowing.

“(Los mapas) confunden a la población”, explica Mendoza, “lo que necesitamos saber es dónde se contagió. La otra (respuesta) es saber si lo adquirió afuera, en qué lugares de Guatemala estuvo. Porque ahí hay un riesgo de contagio. Y por último, saber dónde está actualmente, si guarda cuarentena, si (la persona) está en aislamiento u hospitalizada. Pero no contarlo como un caso desde su lugar de origen, porque esto es desinformar”.

Esta es la manera en la que el Gobierno de Guatemala contabilizó los datos de las personas que dieron positivo de Coronavirus el sábado 18 de enero. A pesar de que los 19 migrantes retronados no salieron de la región 1, sus casos se contabilizaron dentro de los municipios que declararon como su domicilio. Gráfica: Ojoconmipisto.

 

Ni Salud sabe

 

Al cuestionar a la vocera del Ministerio de Salud, Ana Lucía Gudiel, sobre estas imprecisiones explicó que la información de los migrantes retornados que resultan positivos se contabiliza como casos del municipio del que salieron hacia Estados Unidos y reportan como su domicilio, no como casos en Guatemala, Región 1, donde se encuentran y es el único lugar del país en el que han estado desde su regreso.

Al preguntar más sobre esta lógica, otro miembro del equipo del departamento de Comunicación del ministerio de Salud, aseguró a Ojoconmipisto que ninguno de los retornados que dieron positivo de ese vuelo fue trasladado a su municipio.

“Los 50 (migrantes retornados) positivos que se encuentran en el hospital, se colocaron por la región de dónde es originaria la persona. No dónde se encuentra o de dónde fue trasladada”, dijo esta fuente.

Ambos comunicadores confirmaron que los datos presentados cada día en los mapas “Distribución de casos de coronavirus COVID–19”, no representan la distribución de los casos en el país. Lo que los mapas reflejan en realidad es el origen o el domicilio de las personas contagiadas.  Y como no se conoce más información sobre cada paciente tampoco se sabe exactamente cuántos ni en cuáles regiones se han contabilizado más casos de los que realmente hay.

 

Desagregar datos, la solución

 

Según el profesor del curso de datos abiertos de la Organización de Estados Americanos (OEA), Daniel Villatoro, la desagregación de datos es importante porque conocer a nivel de detalle permite tomar decisiones y hacer análisis efectivos.

“Si hablamos de contagios, lo ideal es conocer los datos desglosados por casos individuales. Pero se comparten como totales de contagios al día. Si un caso fue detectado en el aeropuerto de Guatemala proveniente del extranjero, no tiene sentido contabilizarlo como un caso del municipio en el que dicha persona vivía o nació”, explica Villatoro. 

El investigador Carlos Mendoza, considera que todavía se puede corregir la información. Y asegura que lo ideal sería: “tener un cuadro por cada uno de los contagiados con las respectivas variables de fecha de prueba, cuándo se determinó que fue contagiado, dónde residen, de dónde venía, dónde se contagió, su estatus actual, etcétera, además del sexo, edad, etnia, profesión”.

A lo que Karin Slowing agrega que las variables de información que necesitamos conocer son cinco de las seis W: quién, cómo, dónde, cuándo y por qué para trazar los nexos epidemiológicos, la ruta de transmisión y el cuadro. “Son variables básicas y hay niveles en los que se puede presentar la información desagregada, como a nivel municipal sin vulnerar la identidad”, considera Slowing.

* Con información de José Pablo del Águila.

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