Sumpango afirma atender a más de 19 mil mujeres sin presentar registros que respalden la cifra

La Dirección Municipal  de la Mujer de esta comuna cuenta con poco más de Q1 millón 443 mil de presupuesto.

Por Elsa Chiquitó

Sumpango, el segundo municipio más poblado de Sacatepéquez después de La Antigua Guatemala, presta poca atención a las mujeres que viven en lugar. Ello, a pesar de que existe una Dirección de la Mujer en la alcaldía, dependencia a la que se le asignó este año Q1 millón 334 mil 43, el cinco por ciento del presupuesto total de la comuna.

Datos del Registro Nacional de Personas (Renap) de 2015 indican que de la población total –45 mil 553 personas–, el 49 por ciento ciento son hombres. Y las mujeres mayores de 18 años suman 15 mil 099.

Para atender a esta población, la Dirección de la Mujer trabaja sobre siete ejes según sus necesidades indica Glady Raquel Chacón, encargada de esa dependencia. “Estos incluyen programas económicos y productivos, de capacitación técnica, becas para aprender inglés y clases de computación”. También se cuenta con asistencia en salud integral, asesoría legal y planes que contribuyan con la salud alimentaria.

Los informes de Chacón indican que en los primeros nueve meses de este año su oficina ha atendido a 19 mil 045 mujeres, pero no proporcionan datos que respalden su información. En el caso del programa económico y productivo cuenta con un listado de 225 beneficiarios, de los cuales 22 son hombres y en el de salud se da la misma situación.

 

 

De hecho, cuando se contrastan los listados existentes (el de programas económicos y productivos con el de salud) aparecen las mismas personas. Y estas listas, obtenidas por medio de la Oficina de Acceso a la Información Pública, no cuentan con apartado para número de identificación, teléfono o firma de recibido.

Chacón explica que los registros se toman al iniciarse las jornadas médicas y que, en el caso de programas de suplementos, son las escuelas las encargadas de llevarlos. “Para las capacitaciones las personas llenan una inscripción y, en el caso de créditos, se apunta en un cuaderno el nombre y el número de teléfono de la persona”.  “Quienes reciben medicinas en la farmacia no proporcionan sus datos. Este programa no depende de fondos de la comuna sino de Soberana Orden de Malta, y los vecinos no nos dicen nada”, amplía.

Al preguntársele a Chacón por qué su dependencia no lleva el registro adecuado de todos los beneficiarios, por programa, replica: “Nuestro personal de 6 mujeres no es suficiente para ello”. Además agrega que ella coordina el trabajo de 30 organizaciones de mujeres en el casco municipal y que su plan operativo anual se basa en políticas públicas nacionales de la mujer y lo que le mandata el artículo 96 del Código Municipal.

Marisol Hernández, vecina de Sumpango, cuenta que desde hace dos años participa en los cursos promovidos por la Dirección de la Mujer y aseguraque  ha aprendido la elaboración de pasteles, bordados y bordados típicos entre otros.  “Una de mujer nunca termina de aprender” señala.

Pero según Roxana Felipe, del colectivo CEFCA quienes trabajan con temas de Mujer, Soberanía Alimentaria y Juventud, “falta demostrar un interés real por el desarrollo económico, personal y de participación ciudadana de  las mujeres tanto en el ámbito urbano como rural. Las mujeres necesitan un ente eficaz y no lo opuesto”.

Felipe amplía: “La cifra que da a conocer la Oficina de la Mujer sobre número de personas atendidas es alta, pero no podemos verirficarla. Ahora bien, si estos datos fueran reales, observaríamos un empoderamiento de mujeres urbanas y rurales que no vemos. Se sigue sufriendo de violencia económica, psicológica, física y sexual por faltarles información sobre los derechos que poseen”

La oficina de la mujer fue creada en 2012 y en 2016 pasó a ser dirección de la mujer.

Chacón afirma que se atiende a mujeres de 18 años en adelante pero en las áreas rurales hay madres menores de edad las cuales son atendidas. “No excluimos a los hombres a pesar de que la naturaleza de la creación de la oficina es para atender a mujeres. En ocasiones se acercan abuelitos y jóvenes  enfermos, nos solicitan sillas de ruedas, material ortopédico y no podemos decirles que no”.


Esta nota es producto del Diplomado “Periodismo y Desigualdades” impartido por Laboratorio de Medios, S.A., a comunicadores de varios departamentos de Guatemala con financiamiento de Oxfam y la Inter-American Foundation (IAF).  El contenido es exclusiva responsabilidad de su autor.

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