Momostenango subsiste con la desnutrición a cuestas

El 82. 2 por ciento de niños menores de cinco años sufre de desnutrición aguda. El promedio nacional es de 48 por ciento.

Juan Pablo Recinos, nutricionista del CAIMI de Momostenango con uno de los pequeños que atiende. Foto: Archivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Gilberto Escobar

Ramona Ixcot, de 34 años, vive con sus cuatro hijos en una estructura de lámina y nailon, donde el aire pega tan fuerte que se refugian en una esquina para no enfermarse. Uno de los niños tiene capacidades diferentes. Y Eduardo, de dos años, no camina ni habla que ya que padece desnutrición aguda severa. La familia duerme en una cama hecha de un par de tablas con block. Ella lava, a veces, ropa para sobrevivir. En ocasiones el desayuno de todos es un huevo compartido.

Este es el tipo de historias de vida con las que se enfrenta de forma cotidiana Juan Pablo Recinos, nutricionista del Centro de Atención Integral Materno Infantil (CAIMI) de Momostenango. “En el caso de Eduardo, su puntaje del indicador de peso está muy por debajo de lo normal” comparte. “Hoy recibe ayuda nutricional gracias a que los vecinos de la señora Ixcot nos alertaron del caso”.

Momostenango es un municipio que pertenece al departamento de Totonicapán en el altiplano occidental de Guatemala. Un estudio que se llevó a cabo a principios de 2012 detectó que el 60 por ciento de los niños que asisten a las escuelas de ese municipio tiene dificultad de aprendizaje debido a una mala nutrición.

Ello fue la base para que entidades de cooperación internacional y autoridades municipales impulsaran una política de seguridad alimentaria, pero, según Recinos, se cuenta con poco presupuesto para operativizar los programas.

En Momostenango el índice de desnutrición crónica es, según el Sistema de Información Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SINSAN), 82.2 por ciento. En todo el país, de acuerdo a un estudio de World Vision de este año,  el 48 por ciento de niños menores de cinco años padece desnutrición y retraso en el crecimiento debido al poco acceso a alimentos y a la desinformación.

La lucha diaria que encara Recinos con la desnutrición ha rendido sus frutos. “Todos los años, el 80 por ciento de niños y niñas con desnutrición aguda modera se restablece”, comparte. “Al 20 por ciento restante es preciso darles un seguimiento más decidido y por ello estamos gestionando todo el tiempo apoyo para las familias más vulnerables”.

Según la VI encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2014-2015, la desnutrición infantil es uno de los indicadores más visibles de la desigualdad e inequidad de la población está relacionada a las malas condiciones socioeconómicas, la inestabilidad laboral y la exclusión social del pueblo indígena.


Esta nota es producto del Diplomado “Periodismo y Desigualdades” impartido por Laboratorio de Medios, S.A., a comunicadores de varios departamentos de Guatemala con financiamiento de Oxfam y la Inter-American Foundation (IAF.) El contenido es exclusiva responsabilidad de su autor.

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