“El enfoque del desarrollo rural debe ser hacia la justicia y la equidad”

El desarrollo rural figura en los acuerdos de paz, lo que se necesita es velar porque se cumplan, afirma Manolo García, de Serjus.

Manolo García. Foto: Ubaldo Ventura

Por Ubaldo Ventura

Manolo García es integrante de la Asociación Comunitaria Para El Desarrollo (Serjus), acompañante de procesos organizativos en el suroccidente del país desde hace más de 25 años y de las discusiones de iniciativas de ley impulsadas por las comunidades. Propulsor del cumplimiento de los acuerdos de paz y del desarrollo rural integral.

–¿Cuál es su opinión sobre el desarrollo rural?
–Es un término muy amplio que hace referencia al proceso por el cual se trata de mejorar, en todas sus dimensiones, la calidad de vida de las personas y comunidades que no son urbanas, que en nuestro país es la mayoría de la población.

–¿Qué es lo que busca el desarrollo rural?
–Una vida digna y justa en lo económico, lo social, lo político, lo cultural, lo ambiental, lo psicológico, lo espiritual de toda la población que habita en este medio. Todo lo cual implica tener acceso y a su disposición los medios de producción, principalmente la tierra, el agua, los medios técnicos, los recursos financieros y las vías de comunicación y transporte, entre otros. Así como tener plena participación en los planes y decisiones y en los servicios de educación y salud.

Se trata también de poder superar condiciones de pobreza y pobreza extrema, lograr una producción suficiente y sostenible, para construir soberanía alimentaria para todas las familias, protegiendo al mismo tiempo los recursos naturales, el medio ambiente y la biodiversidad.

–¿Como es la situación de vida en el área rural guatemalteca?
–La mayoría de la población rural tiene los mayores índices de pobreza, pobreza extrema y de desnutrición. En lo rural se evidencia más las grandes brechas entre el pequeño grupo de ricos que acapara los medios de producción y que además explota y excluye a la mayoría que no tiene acceso a una alimentación adecuada, a la educación, a la salud, ni a la toma de decisiones. Pero no todo es malo en lo rural, pues allí también hay la gran riqueza cultural de los pueblos indígenas, de la vida en comunidad, con respeto y buscando siempre el equilibrio y la armonía. Una gran fuerza que algún día cambiará este país.

–¿El desarrollo rural afecta o beneficia a lo urbano?
–En términos inmediatos el desarrollo rural frena la migración a las ciudades y con ello el incremento de sectores de pobreza urbana y todas las consecuencias económicas, sociales y de seguridad que las mismas implican. Me refiero al desempleo, la insuficiencia del transporte, la demanda en los servicios sociales y la violencia.

En términos generales el desarrollo rural implica también el desarrollo nacional en todas las dimensiones, de lo económico, lo social, lo político, lo cultural. Bueno, en toda la vida.

–¿Hay iniciativas actuales que contemplan el desarrollo rural?
–El desarrollo rural ha sido una figura principal en los acuerdos de paz, pero que debe presionarse para su cumplimiento. También existen otras iniciativas organizativas, de formación y educación, de comunicación comunitaria, iniciativas productivas y en el campo de la salud. Así como también de los gobiernos locales, del gobierno central, de organismos internacionales y del empresariado.

–¿Qué iniciativa de desarrollo rural debe impulsarse y por qué?
–Todas aquellas que busquen una mejor calidad de vida para toda la población en todas sus dimensiones, en condiciones de justicia e igualdad, especialmente las que surgen de las propias comunidades y que por lo tanto tiene más sostenibilidad social.

A nivel nacional debe impulsarse el cumplimiento de los acuerdos de paz y las iniciativas que surjan de éstos y de los pueblos

–¿Cómo debe estar enfocada una iniciativa de desarrollo rural?
–Dirigida a las comunidades en mayor pobreza e injusticia y en ello a las comunidades indígenas y dentro de ellas, a las mujeres. En cuanto a los objetivos, debe ser hacia la justicia y la equidad, buscando el mayor equilibrio y armonía. En cuanto a las acciones, el enfoque debe ser en la organización, la formación y educación, el acceso a los medios de producción y en la productividad respetando la naturaleza.

–¿Qué papel debe tomar el ciudadano ante el desarrollo rural?
–El ciudadano debe ver el desarrollo rural como un derecho y como una obligación. Como un derecho los ciudadanos que habitan las áreas rurales que debe respetarse y promoverse. Como obligación de construir un país de justicia y equidad. Su papel es promover la organización en todos los niveles, elevando los niveles de conciencia y formación, luchar porque todas y todos tengamos acceso a los medios de producción y un nivel de vida digno.


Esta nota es producto del Diplomado “Periodismo y Desigualdades” impartido por Laboratorio de Medios, S.A., a comunicadores de varios departamentos de Guatemala con financiamiento de Oxfam y la Inter-American Foundation (IAF.) El contenido es exclusiva responsabilidad de su autor.

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