Diez reuniones que parecen un “déjà vu” y una solución que no existe en Esquipulas Palo Gordo

En Esquipulas Palo Gordo, San Marcos, quieren evitar a toda costa que las personas no residentes del municipio voten allí. Tras 10 reuniones no encuentran una solución real para impedirlo. El origen del conflicto que llevó a suspender las elecciones en la primera vuelta sigue vivo.

Los vecinos de la localidad se reúnen, pero nadie cede y no logran acuerdos. Foto: José David López.

 

Por José David López

 

¨Ese no es el problema, hablemos del problema”, le reclama un poblador a un representante del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que explica en el salón municipal el proceso para contabilizar los votos.

En otro lado del recinto Edilmar Sandoval escucha, es el presidente de la Junta Electoral Municipal (JEM) de Esquipulas Palo Gordo, San Marcos. Está frustrado. Es jueves, faltan dos días para la repetición de las elecciones y los acuerdos no se concretan. Es el décimo encuentro con los pobladores y  los representantes de los partidos políticos. Y para él estas reuniones han sido un “déjà vu” continuo.

“Son las mismas preguntas, las mismas respuestas, el mismo problema, la misma situación, hasta me duele la cabeza”, dice Sandoval mientras los demás discuten y se lleva las manos al rostro.

Lo único en lo que concuerdan Sandoval y los representantes de los partidos políticos es que el problema que aqueja al municipio no será resuelto de inmediato, sino quizá, solo quizá, en cuatro años, para las siguientes elecciones.

Byron Barrios, inspector del TSE, desde la tarima del salón municipal intenta explicar por qué razón es imposible evitar que la gente, que no reside en el municipio, vote. Las justificaciones no convencen del todo a los asistentes.

La primera de estas, explicada por Barrios, es que las personas consignaron durante su empadronamiento una residencia ubicada en Esquipulas Palo Gordo. Es por eso que fueron habilitadas para votar en el municipio y por lo tanto pueden elegir al nuevo alcalde.

La segunda explicación es que no pueden investigar y determinar si realmente habitan o no en el territorio sin una denuncia previa contra estas personas. Si se lograra demostrar, estas podrían ser acusadas de perjurio y su derecho a votar sería suspendido por el TSE. Esto, según el inspector, quien a la vez hace un llamado para que en esta ocasión se denuncie a las personas para impedir que ocurra lo mismo en cuatro años.

“Por ahora, ellos pueden votar, no hay ninguna denuncia contra ellos, si aparecen en el padrón, pueden hacerlo, no puede evitar que voten”, dice Barrios.

 

Una alternativa sin fuerza: las autoridades comunitarias

Un grupo de hombres parece estar uniformado. La mayoría porta una chumpa corinta. Existe una razón detrás de esto: son las autoridades comunitarias de Esquipulas Palo Gordo. Cada uno de ellos representa a las 17 comunidades que conforman el municipio.

Los pobladores les guardan respeto.  Ellos son mediadores en conflictos entre los integrantes de su comunidad. Anualmente ceden su puesto y la vara que los identifica como autoridades a otro habitante.

Esa investidura ha sido propuesta para intervenir en el evento electoral del domingo, pues conocen a los vecinos de la localidad y podrían evitar que voten las personas que no residen en el lugar como lo hicieron hace cuatro años.

Elmer Pérez es una  de las autoridades comunitarias. Representa a la aldea Villa Hermosa. A diferencia del resto, porta una chumpa azul. Está dispuesto a intervenir, aunque comenta que las otras autoridades -TSE, Ministerio Público,  Policía Nacional Civil- no están de acuerdo con esta alternativa, algo que asegura respetar. “¿Quién mejor que nosotros? Nosotros conocemos a nuestra gente, solo con verlos sabemos si son de la comunidad”, dice.

El presidente de la Junta Electoral Municipal explica que esta propuesta o la intervención de los vecinos es inviable, pues podrían ser acusados de coacción contra la libertad política, el delito que sanciona las personas que por medio de violencia o amenazas “impida o coarte el ejercicio de cualquier derecho político”, en este caso el de emitir el voto.

 

En Esquipulas Palo Gordo, San Marcos, hay 8 mil 187 ciudadanos empadronados que acudirán a 6 centros de votación dispuestos por el TSE. Foto: José David López.

 

El estallido

Pasaban las 10:00  de la mañana del 16 de junio cuando los pobladores del municipio dejaron salir su ira.  Así lo recuerda Débora Mazariegos, coordinadora de Mirador Electoral, y quien estaba en el salón municipal, el lugar en el que empezó el conflicto.

“Alegaban que pobladores de otros municipios llegaron a votar, querían impedir que ellos siguieran entrando al centro de votación”, cuenta. La disconformidad se intensificó a las 2:00 de la tarde, algunos vecinos intentaron cerrar las puertas de este lugar y las de otros centros de votaciones.

Eso hizo que los agentes policiales intervinieron. “En vez de tratar de mantener el orden, la policía se puso a pelear con la gente”, recuerda.

Cinco candidatos  se reunieron y asumieron una misma posición: pedir la suspensión de las elecciones. Fueron los aspirantes de Viva, UNE, Unionista, Valor y Movimiento Semilla.  Su solicitud no tuvo efectos hasta que decidieron retirar a sus fiscales de las mesas receptoras. “No hubo quien pudiera velar por el proceso y avalar los resultados”, cuenta el presidente de la Junta Electoral Municipal. Fue así como se decidió anular las elecciones. Ya no hubo conteo de votos en este municipio en el que están inscritas  8 mil 187 personas y en el que están habilitadas 21 mesas.

 

El único acuerdo

Tras varias horas y distintas reuniones, el único acuerdo que se mantiene es el de impugnar verbalmente a los votantes. Esto significa que los fiscales de los partidos políticos presentarán una objeción contras las personas que crean que no residen en el municipio y que intenten votar.

En ese caso el presidente de la junta receptora de votos interrogará a la persona impugnada. Sin embargo, si esta niega que viva en otro municipio y no existe alguna prueba que demuestre lo contrario, podrá votar sin ningún obstáculo.

Enrique Rubén López Morales y Omar Edelfo Ruiz López, candidatos del Movimiento Semilla y el Partido Unionista respectivamente, están de acuerdo con la medida.  Aunque ambos consideran que el TSE se ha quedado corto, pues la disposición no garantiza que las personas que no residen en el municipio lleguen a votar.

Pese a este escenario, se contempla una jornada electoral sin disturbios. La coordinadora de Mirador Electoral explica que en Esquipulas Palo Gordo todo transcurre con tranquilidad y con discusiones nada alarmantes  a diferencia de Tajumulco, el otro municipio de San Marcos en el que hubo disturbios y donde también se repetirán las elecciones. En eso coincide Luis Enrique Morales, delegado en este departamento de la Procuraduría de los Derechos Humanos.

El municipio actualmente es gobernado por Juan Carlos Ochoa Arresis. Llegó a la alcaldía en 2012. Lo consiguió gracias a la coalición de la Unidad Nacional de la Esperanza y la Gran Alianza Nacional. Luego logró su reelección con el extinto Partido Patriota y durante la segunda vuelta de la contienda electoral de 2015,  apoyó la candidatura de Jimmy Morales.

Ochoa Arresis no se postuló para continuar en el cargo. Eso significa que habrá un nuevo jefe edil. Su lugar será ocupado por uno de los candidatos de siete partidos políticos.  Se desconoce quién de ellos recibió más votos el 16 de junio. Tras la suspensión del evento electoral el contador quedó en cero.

CANDIDATOS:

FCN- Nación – Exadillas Dionel Ramos Aguilar

UNE – Únicamente participa la planilla sin candidato a alcalde

VIVA – Wilson Usai Bonilla Barrios

VALOR – Juan Carlos Mérida de León

Movimiento Semilla – Enrique Rubén López Morales

Unionista – Omar Edelfo Ruiz López

UCN – Gustavo Adolfo Sandoval Ochoa

 

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